sábado, 6 de octubre de 2012

La Plaza San Martín



En cierta ocasión alguien lo llamó "el mejor alcalde de Lima", y no exageraba. Fue la primera vez que Augusto B. Leguía recibía un elogio justo y merecido; porque en el siglo nadie como él hizo tanto por la ciudad.
Lima fue modernizada mediante la ejecución de obras públicas, financiadas mediante empréstitos y cuyo fin inmediato fue festejar apoteósicamente el Centenario de la Independencia Nacional en 1921,
Así se construyo la Plaza San Martín el 17 de Junio de 1921. Ante el advenimiento del centenario de la Independencia se organiza una comisión para renovarla. Una de las primeras dificultades que encuentra la comisión es la considerable diferencia de niveles que había entre el jirón de la Unión y Carabaya y las calles Faltriquera del Diablo y San Cristóbal del Tren, que no permitían hacer un trazado normal. Para superar ese inconveniente tuvo que hacerse graderías, y como en Lima no había operarios especializados en cantería de granito se contrató picapedreros en La Paz y Arequipa para que labren en las canteras de Amancaes las baldosas para el pavimento y, además, los bloques para los muros y zócalos del contorno.
Es así que la Plaza San Martín es uno de los espacios públicos más representativos de la ciudad de Lima, Perú. Está ubicada en la cuadra 9 de la avenida Colmena en pleno Centro Histórico de Lima dentro del área declarada en 1988 por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Fue construída en homenaje al libertador Don José de San Martín.
La Plaza San Martín, por sus dimensiones, sus ornamentos, mármoles y el conjunto arquitectónico que la circunda, sigue siendo -sobre todo ahora que ha sido debidamente restaurada- una de las mejores de Sudamérica y, acaso, la más bella del país.
En el monumento de la plaza San Martín existe una pequeña llama encima del casco de bronce de una de las figuras. La historia cuenta que el escultor español Mariano Benlliure, autor del proyecto se equivocó al momento de hacer la escultura y en vez de colocar una llama de fuego que simbolice la libertad, colocó al auquénido andino.
Al parecer, el artista confundió y entendió llama “nativa”, por este error de interpretación es que tenemos una curiosidad en esta conocida plaza.
Sin embargo, el arquitecto José Antonio Orrego quién dirigió los trabajos de restauración del monumento cree que el escultor habría colocado a la llama encima del casco para representar el escudo nacional. En el mismo casco están representadas dos cornucopias (cuernos de la abundancia) y la dama 

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